Hoy día pareciera que la tecnología permea todos los ámbitos no sólo de la industria y las empresas, sino también de nuestra vida misma. Desde infracciones de tránsito tomadas por cámaras sensibles de alta velocidad y buen ojo para las placas de automóviles hasta el pago de servicios y de las mismas multas en forma electrónica con unos cuantos clicks y teclazos.
La tecnología promete más, mejor, más rápido y a menor costo de todo. Ese es el mantra que cantan al unísono sus fabricantes y mercaderes. Y no quiero decir que es falso, pero luego nos toca a los consultores la odiosa tarea de explicar que para que esas promesas se cumplan, debemos gastar más (para gastar menos), poner en marcha largos procesos de planificación y adaptación (para hacer todo más rápido) y esforzarnos más (para trabajar menos).
Necesidad de una Clara Visión y Modelo de Aprendizaje
En el caso de los procesos de educación, capacitación y formación continua, hay que ser extremadamente cuidadosos de que las maravillosas e infinitas posibilidades de la tecnología no releguen a un segundo plano la importancia de una buena base pedagógica y/o andragógica y que los resultados se midan sobre el alcance de objetivos de aprendizaje, construcción de conocimientos y desarrollo de habilidades.
Por su carácter novedoso y prestaciones que brinda, la tecnología tiende a encandilar a sus usuarios, aún aquellos experimentados en el área o campo en que se introduzca. El entusiasmo por aprovechar sus bondades, puede poner en peligro el alcance mismo de dichos beneficios si no se aborda la implementación de la tecnología con un marco definido de necesidades y objetivos claros, metodologías bien sustentadas y procesos de acompañamiento, monitoreo y soporte.
Educar es más que enseñar la lección y aprender es mucho más que aprenderse unos contenidos y desarrollar ciertas habilidades. Educar y aprender son procesos continuos mucho más amplios, que incluyen formación en valores, habilidades analíticas, críticas, creativas, asociativas, participativas y que deben ser acompañadas por una adecuada estimulación, orientación y supervisión.
Sin una clara visión de cómo se espera propiciar la construcción de conocimientos y desarrollo de habilidades y una clara visión del rol del docente, las responsabilidades del estudiante y el uso del material de apoyo y recursos de consulta, la introducción de la tecnología en los procesos formativos puede producir cualquier cosa y sus resultados inciertos, sin ninguna garantía de que respondan a nuestros intereses y objetivos.
Es por ello que la definición, adquisición o desarrollo e implementación de soluciones tecnológicas en educación debe ser liderada por profesionales de la educación y el personal responsable de la labor docente, en colaboración con los técnicos de informática, pero nunca bajo la dirección de estos últimos.
Ambitos de Aplicación de las TIC en Educación
Resulta conveniente en este momento, y para sustentar la afirmación anterior, deslindar tres ámbitos distintos en torno a la aplicación de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en la educación:
1. Para lograr una mejor educación.
2. Para desarrollar habilidades adicionales y ampliar el acceso a la sociedad de la información.
3. Para una mejor gestión de los procesos administrativos y servicios brindados.
En un entorno corporativo, estos ámbitos corresponderían a:
1. Actualización, mejoramiento y ampliación de conocimientos y habilidades inherentes al campo de acción de la institución.
ej.: Cursos de atención al cliente, planificación estratégica o de actualización profesional.
2. Familiarización y destreza en el uso de herramientas y recursos disponibles para desempeñar una mejor actividad laboral y/o mantener la competitividad de la institución.
ej.: Cursos de ofimática (Correo-e, procesador de palabras, hojas electrónicas, etc.)
3. Redes y sistemas de informática que soportan la gestión de la institución, sus informaciones y procesos.
ej.: Sistemas de recursos humanos, contabilidad, de ventas, bases de datos, etc.
Si bien las excepciones existen, es importante recordar que el área de competencia del técnico en informática es precisamente la informática y que los ámbitos arriba descritos se refieren a áreas de la industria, procesos productivos e institucionales y de gestión interna que van más allá del mundo de las computadoras, programas de software, redes locales y servidores.
Beneficios de las TIC en la Educación
Las TIC permiten superar las barreras de espacio y tiempo en el proceso educativo y abre el camino hacia una mayor comunicación e interacción entre sus actores mediante herramientas que permiten construir y acceder a un creciente repositorio plural de conocimiento y facilitar una participación activa en el proceso y potenciar a los individuos gracias al desarrollo de habilidades, mayores conocimientos y una mejor calidad de aprendizaje.
Comunicación y Colaboración
En los modelos formativos tradicionales, el tiempo de aula restringe las posibilidades de interacción de los estudiantes con el docente y entre los estudiantes mismos. Por lo general, apenas alcanza el tiempo para escuchar y responder algunas preguntas en clase. Pero cuando se cuenta con una plataforma virtual, todos los estudiantes tienen la oportunidad de realizar sus preguntas y/o comentarios y el docente puede responder en detalle cada una de las preguntas, aportar más indicaciones e incluso mantener un diálogo asincrónico y plural sobre los temas que son de interés.
En adición, las TIC permiten el establecimiento de lazos que van más allá del tiempo y el espacio y facilitan el mantenerse en contacto fácilmente, luego de terminados los procesos formativos.
Participación Asincrónica
Lejos de hacer el aprendizaje a distancia una experiencia individual y aislada, las TIC permiten que cada cual participe en el proceso formativo en su propio tiempo y conveniencia, sin perder el valor de las intervenciones y aportes de sus compañeros y de interactuar con ellos, ya que no es necesaria la coincidencia a una misma hora o en un mismo lugar para poder colaborar o mantener un diálogo o actividad conjunta.
Construcción, Registro y Administración del Conocimiento
La creación automática de un registro de los aportes del grupo y las intervenciones del docente son una invaluable fuente de conocimiento, a partir de la cual muchas veces pueden surgir nuevas ideas, saberes y reflexiones, amén de facilitar el entendimiento del material formal al ser consultado nuevamente.
Las TIC facilitan compartir informaciones, distribuir material de apoyo y acceder a recursos de consulta mucho más amplios y flexibles que cualquier otro medio.
Si el material de capacitación se encuentra en formato digital, no sólo se abaratan los costos de acceso y distribución del mismo, sino que se facilita y agiliza enormemente su modificación y actualización frecuente.
La Educación a Distancia requiere de más tiempo y compromiso que la educación convencional
La educación a distancia no es algo nuevo y se viene practicando en forma regular desde hace más de un siglo con el envío de materiales y cursos por el correo convencional. El acelerado avance y evolución del conocimiento, mercados laborales cada vez más competitivos y exigentes y el desarrollo y ubicuidad del Internet y las herramientas multimedia ha propiciado el actual auge de la educación a distancia en forma virtual, llamada por algunos como e-Aprendizaje.
Pero si bien es cierto que la educación a distancia, es una alternativa práctica que permite realizar capacitaciones sin necesidad de desplazamiento físico de los estudiantes y sin requerimientos estrictos de horarios para estos, es importante señalar que requiere de un mayor esfuerzo, tiempo, disciplina y responsabilidad tanto para estudiantes como para docentes.
En la educación presencial convencional puede decirse que se aprende muchas veces por una especie de osmosis al asistir al aula en forma regular, escuchando las disertaciones, vivencias y opiniones personales del docente, conversando con los compañeros y realizando trabajos de clase con estos y recibiendo múltiples estímulos por parte del docente y la presión social de grupo.
Aunque la educación a distancia nos da el lujo de establecer nuestros propios horarios, lo cierto es que requiere de un mayor compromiso de tiempo para dedicar a la lectura y cobertura del material de aprendizaje, sin mencionar el tiempo que conlleva leer y comentar todas las intervenciones de los compañeros y respuestas del docente en las áreas interactivas de los entornos virtuales de aprendizaje.
Es por ello que algunas instituciones prefieren con mucho acierto poner en marcha metodologías mezcladas (blended learning) o semi-presenciales que combinan los beneficios del auto-aprendizaje y la educación a distancia, los recursos de la tecnología de la información y encuentros presenciales periódicos. Otra alternativa consiste en iniciar o terminar los procesos formativos con una fase presencial o incluir al menos un encuentro a lo largo de los mismos para afianzar las relaciones humanas y el intercambio de experiencias.
El rol del docente no desaparece o se minimiza en la educación a distancia
Sin pretender restar mérito al auto-aprendizaje y las metodologías andragógicas relacionadas, está claro que uno de los componentes más valiosos del proceso formativo es la motivación, orientación, estímulo, soporte y comunicación de experiencias por parte del docente con sus compañeros (y de los compañeros entre sí).
Liberado del tedio de realizar disertaciones sobre el material de estudio, ya que se espera que los estudiantes lo lean en su propio tiempo, el docente puede concentrarse en aspectos más avanzados y peculiaridades de los contenidos y en el desarrollo de habilidades y su aplicación práctica en la vida real.
En adición, ya que carecemos del "tiempo compartido" en el aula, resulta de suma importancia que el docente, responda las preguntas y comentarios realizados por los estudiantes y monitoree el intercambio de ideas y procesos de construcción colaborativa de conocimiento entre estos.
Reflexión Final
Como hemos visto, resulta un error inscribirse en una capacitación virtual porque no se tiene tiempo para participar en un curso convencional o implementar un programa de capacitación virtual en la institución para evitar afectar el horario laboral del personal.
Debemos recordar que por más tecnología con que se cuente, lo importante no es llevar a cabo una "nueva educación", sino una "buena educación". Y ello requiere, previo a la puesta en marcha de herramientas tecnológicas, una clara visión de lo que se espera alcanzar, un profundo entendimiento de los procesos de enseñanza y aprendizaje y una adecuada inversión en personal, recursos y mecanismos de soporte y asistencia para los estudiantes.

